La finca “El castañar de Aracena” está localizada en pleno Parque Natural de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche. Se encuentra a sólo 2 kilómetros de la localidad de Aracena.

Se trata de un castañar ecológico de 15 hectáreas, cerrado en su perímetro con muros de piedra y malla ganadera, que permite al visitante pasear en privado, en compañía de familiares y amigos, rodeado de un bosque de castaños y alcornoques centenarios. El terreno llano y las suaves pendientes se alternan, ofreciendo un agradable paseo entre umbrías y solanas que favorecen la diversidad de la flora e interesantes juegos de luz a lo largo del día.

El punto más alto de la finca, a 780 metros, permite contemplar una fantástica puesta de Sol sobre un perfil de montañas de castaños, pinos y alcornoques.

Las visitas de control y certificación del CAAE ( Comité Andaluz de Agricultura Ecológica ) garantizan que tanto la gestión de la finca como la producción de la castaña son absolutamente naturales y respetuosas con el medio ambiente. Se realizan podas controladas de los castaños y sólo se utilizan rebaños de ovejas y piaras de cerdos ibéricos para eliminar hierbas y abonar de manera natural el terreno.

Nuestro principal objetivo es gestionar respetuosamente el medioambiente, cuidando y conservando para el futuro el bosque de castaños centenarios que rodea la casa. Los viajeros que nos visiten podrán disfrutar en privado de ese tesoro natural.

La abundancia de alimento y agua que ofrece la Sierra ( la surcan tres cuencas; Guadalquivir, Guadiana y Odiel ) garantiza una elevada densidad de animales salvajes. No es difícil ver en El castañar de Aracena o los alrededores al zorro, gato montés, lince, tejón, meloncillo, jabalí , venado… Levantando la vista observaremos al Buitre negro y leonado, Águila real, Águila perdicera, Águila culebrera, Azor, Milano negro, Halcón peregrino, Cernícalo, así como un sinfín de pequeñas aves.

El otoño nos ofrece el sustrato idóneo para que, junto a unas adecuadas condiciones climatológicas, una amplia variedad de setas como los gallipiernos, tentullos, boletus, tanas y gurumelos surjan espontáneamente proporcionándonos inolvidables jornadas micológicas y la posibilidad de disfrutar en la mesa de otro de los manjares de la Sierra, protagonizando o acompañando platos de la gastronomía más tradicional.